domingo, 2 de agosto de 2009

...Y se sientan, acomodan y no dicen sino hasta dentro de una hora. El tiempo no los convencia de actuar, sin embargo se dejaron manipular. Otra vez. Se miran a la cara, que uno la tiene entre las piernas, otro en el suelo... Se abrazan con los pies y se sienten llamados humanos. Derrepente se sacan la lengua y se recorren con suspiros invasores. Se escupen y tragan sus palpitaciones. Fusionados, dentro de una hora, se sientan; acomodan y se disponen a conversar de sus vidas...